martes, 4 de octubre de 2011

Aroma a Laurel

Paraná, 4 de Octubre de 2011
Todo llega. Y faltan pocos días para arribar a un nuevo hito en la vida democrática del país.

La inmensa adhesión obtenida por la Presidenta de la Nación y el Gobernador Urribarri en las primarias del pasado 14 de Agosto, vienen haciendo difíciles los armados políticos de los partidos de oposición, ratificando la lenta adecuación a un momento de indudable bonanza de la Argentina y al correlato que por primera vez pone a Entre Ríos en orden a las provincias más importantes, habiendo obtenido, de ese correlato, nuevas conquistas en los sectores más desprotegidos de la sociedad y en los grandes ejes de todo gobierno que se precie.

Así pueden verse desde nuevos caminos, escuelas, obras públicas en lugares donde, en casi todos los casos, de ellas dependía la dignidad de los beneficiarios o destinatarios de las mismas.

Por otra parte, otras dignificaciones se han dado en órdenes diversos que repercutieron en beneficios personales. Desde jubilaciones y pensiones, beneficios universales para madres sin trabajo y embarazadas; hasta créditos para empresas que han desarrollado una fenomenal recuperación del trabajo registrado o fuertes inversiones en energía para tratar de cubrir la innegable recuperación de la actividad fabril, logrando el sueño de muchas generaciones de argentinos: que las exportaciones de origen industrial superaran a las agropecuarias, aún sin detener el crecimiento de la actividad del campo.  Y con ello, la caída de los índices vergonzantes de desempleo, pobreza e indigencia.

Estas realidades han despejado (y así lo demuestran las distintas tendencias que se dan a conocer) el camino del presente Gobierno nacional y provincial a recibir el respaldo de la población, hecho anticipado por las elecciones primarias y que van mellando los recursos electorales de las expresiones opositoras, al punto de observarse claramente en Entre Ríos el desgranamiento de otrora tradicionales opciones.

El radicalismo, sin dudas, es la primera víctima de esta situación. Entre la semana pasada y la presente, varios dirigentes –menospreciados por presuntamente minoritarios e irrepresentativos- se han sumado al oficialismo provincial e, incluso, algunos apuntan a seguir, al menos, con el tándem Cristina-Urribarri, es decir, que no votarían incluso, a su propio candidato Benedetti.

Si eso no fuera suficiente, sumemos el hecho de que el radicalismo haya dejado vacante una candidatura que parecía natural, como Gualeguaychú, en manos de un ex representante del PJ Emilio Martínez Garbino, quien, además, va aliado a referentes del peronismo díscolo, tal el hijo del ex candidato peronista a la gobernación, Héctor Maya y llama al corte de boletas, despreciando la convergencia con el radicalismo y su candidato provincial.

Algo parecido a este desangre, le toca “administrar” a Jorge Busti, quien desde la cabeza de la Cámara de Diputados puja por sostener una tropa que aparece díscola, habiendo trascendido nombres y apellidos de dirigentes regionales que dan, con poco agrado, muestras de haberse refugiado en una irreductible vocación local, dejando de acompañar al líder de “Evita Militante” y tratando de sostener sus expectativas a nivel municipal, por fuera de candidaturas superiores  paralelas a la estructura, pero siguiendo el camino de Cristina-Urribarri.

Una de las peores situaciones políticas, de las cuales es muy difícil remontar, es la escasa expectativa de triunfo.

Y ello se ve en la iniciativa; presuntamente generosa y con miras a fortalecer la vida democrática; de llamar por internet al concurso de fiscales para el acto electivo, (casos PRO y UCR) lo que inmediatamente se relaciona con el pobre entusiasmo de la gente en poner la cara en una elección, por opciones que, si bien pueden jugar un papel importante en  esta contienda, no le ofrecen al ciudadano una buena custodia de sus aspiraciones, o que esas aspiraciones ya fueron cubiertas –en todo o en parte- por las gestiones nacional o provincial de la forma ya mencionada.

Es posible que las personas que se ofrecen como candidatos o los partidos que ellos representan, no hayan advertido que el favor y fervor popular son las bases fundamentales de su oferta electoral y, mucho más allá de los prestigios y laureles que se muestren como merecedores de la confianza de la gente, no hay duda que los resultados obtenidos y el rumbo impuesto para lograr esos objetivos, representan a tal margen del electorado, que las motivaciones militantes se van alineando con antiguas deudas de la política que, pareciera, se han comenzado a pagar.

Y las ha comenzado a pagar una gestión que ha hecho de las antiguas utopías, realidades palpables. Y de la desesperanza crónica, dignidades concretas.

De eso se trata. No se da cuenta quien se opone con fuerza a semejante realidad, que no se puede volver atrás, porque ahora sí, la gente común siente que son eternos “los laureles que supimos conseguir”.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Ruta 20. La Vida Otra Vez.


Paraná, 30 de Setiembre de 2011

El domingo, con tiempo, después de haber pasado el fin de semana en Concepción del Uruguay, familia y recuerdos partimos de regreso hacia Paraná a afrontar una semana más de trabajo.

Sin embargo, como ese tiempo era suficiente, la curiosidad pudo más y puse la trompa del coche rumbo a la demorada Ruta provincial N° 20, la que –según cuentan los vecinos- tenía el nombre de “la empachada”, por la cantidad de veces que la habían medido para realizarla pero… no se hacía.

Dicen los lugareños que, hace algo más de 20 años, un hombre con ganas de realizarse económicamente, (a quien le adjudican, precisamente el haber denominado así a la ruta 20), decidió invertir sus dineros en una estación de servicios, ya que había recibido la firme promesa del asfaltado del viejo camino que une la ciudad de Villaguay y Basavilbaso.

Pero ese asfaltado nunca se llevó a cabo y la estación de servicios languideció hasta su cierre.

El deterioro del antiguo ripio se sumó al del camino alternativo, que corre “pegado” a las vías férreas, de tierra en este caso, por lo que cualquier lluvia impedía directamente la circulación, ya que era más que habitual que algún camionero se aventurara a circular a pesar de la lluvia, con el consecuente empantanamiento y cierre del camino.

Conozco muy bien la antigua ruta 20. Y no hace tanto tiempo la transité cuando comenzaban los trabajos de asfaltado. Aun habiendo iniciado el ir y venir de maquinaria vial y emparejarse la calzada, era muy complicado llevar el coche a una velocidad razonable para lo que conocemos como “ruta”.

El paisaje, por supuesto muy parecido al de hoy, cambia rotundamente al poder ir hoy por un asfalto nuevo y con la prolijidad que implica un trabajo realizado en plenitud. Demarcación clara tanto vertical como horizontal, hacen que uno pueda ver en detalle ese viejo camino, convertido ahora en una nueva realidad. Incompleta todavía, pero mucho más amigable que la anterior.

La ruta 20 está asfaltada ya hasta la localidad de “Las Moscas”, allí, donde nació mi padre.

Intermedio, Líbaros y San Marcial, más conocido como “Urquiza” por el viejo fenómeno de llamar a las localidades por el nombre de la estación de trenes, que ahora vuelve a tomar vida; también, como la ruta; han cambiado totalmente su carácter hacia el camino.

Precisamente el arroyo “Las Moscas” es el límite que marca el nuevo camino, ya que las obras se completarán arrancando desde Villaguay, donde, al pasar por la ruta 18 se alcanza a ver que se ha comenzado ya el tendido asfáltico.

Hasta aquí, paisaje. Vamos a la gente.

Marta es una vecina cuyo papel de ama de casa, casada con un trabajador, no le impide charlar y mostrarse abiertamente satisfecha por esta nueva realidad. “Nosotros somos trabajadores y los momentos delicados de salud son atendidos en Basavilbaso o Concepción del Uruguay. Si llovía era imposible salir y cuando no había otra posibilidad que intentar, el riesgo era tan grande que muchas veces pensábamos dos veces antes de hacerlo”.

Julia es docente jubilada. Precisamente, júbilo es lo que siente por estas horas, donde pueden “llegar hasta Basavilbaso en 10 minutos”.

Su esposo, también jubilado, realizó “tareas de campo” como menciona Julia, y últimamente trabajó de camionero, aunque para “reforzar” la jubilación, se ocupa de conducir un remis, con el que es habitual transportar vecinos hasta localidades vecinas, e incluso a Concepción o Villaguay.

“El camino como estaba era intransitable en días de lluvia y había que olvidarse de salir. Nosotros –asegura Julia- pagamos los impuestos y cobramos nuestra jubilación en Basavilbaso, así que, llegada la fecha del cobro, rogábamos que no lloviera, imagínese”, dice.

El Presidente de la Junta de Gobierno, Osvaldo Udrizard, por su lado, rescata el “gran hecho” de dignidad que significa que la Ruta 20 haya llegado hasta su ciudad, aunque falte “el trecho a Villaguay desde “Las Moscas”, y pone de resalto la iluminación del acceso a Líbaros como un hecho de extraordinaria magnitud. Imaginemos como era la situación tiempo antes.

Poco más de 700 habitantes celebran trabajando y en silencio, satisfacciones que expresan sin hesitar al momento de recibir las preguntas, y, aunque el pueblo no tenga una porción importante de juventud, todos, en ese mismo silencio, esperan que este nuevo camino le traiga esperanzas renovadas de permanecer en ése, su lugar en el mundo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cuando las fechas se exceden a sí mismas, o “el día de las pasiones”.

Paraná, 23 de Setiembre de 2011 
Un 23 de Setiembre de 1850, se apaga en Paraguay la vida del “Protector de los Pueblos Libres”, José Gervasio de Artigas, conocido en esa tierra guaraní como “Caraí Marangatú” ó “Padre de los Pobres”, el hombre que pusiera los cimientos del ideario federal que encarnaran otros después, dejando un legado que hasta hoy tiene materias incumplidas, producto, sobre todo, de los personalismos en que suele caer la política en todo el mundo y en todas las épocas.

En 1870, se crea una comisión nacional para promover las bibliotecas populares, motivo por el cual se recuerda este día, precisamente, el Día Nacional de las Bibliotecas Populares.

En 1947 el Poder Ejecutivo promulga la Ley 13010, del voto femenino, logro que se le indubitablemente atribuye a Maria Eva Duarte de Perón, Evita, que emitió luego su voto desde su cama de enferma, la que abandonaría muy pronto para ir en busca de sus descamisados, a los que les entregó el resto de amor que le quedaba. Hasta su último aliento.
Este hecho produjo que fuera establecido por la Ley 24.785 del año 1997 el día de los Derechos Políticos de la Mujer al día 23 de Setiembre.

Perón, justamente, es el que clava otro hito un 23 de Setiembre, pero de 1973, al ser elegido por una abrumadora mayoría, por tercera vez, como Presidente de los argentinos, siendo sorprendido antes de un año después por la muerte, dejando sin cumplir la premisa urgente de unir a los argentinos, urgencia que le impusiera la vuelta al país y a la política, quizás, para dedicarle sus últimos suspiros.

Pero he de dedicarle el colofón de esta nota, al día del Politólogo, porque debe ser, entre todos, el menos conocido y que está inspirado en uno de los primeros que entregaron su convicción y su vida a la Patria naciente.

Este Día del Politólogo fue instituido por Ley del año 2007, pero con antecedentes de haber sido presentadas otras iniciativas parecidas en años anteriores y se refieren, precisamente, al nacimiento de Mariano Moreno, quien, como veremos, inaugura quizás, las pasiones argentinas en este sentido.

Un 23 de setiembre de 1778, nacía Mariano Moreno, aquel romántico pero ferviente amante de la libertad, que escribiera desde la profundidad de la emoción herida «Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi Patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad».

Ese romance con la palabra y la libertad, lo llevó a integrar la Primera Junta de Gobierno de lo que luego heredamos como Patria y desde allí, a crear el primer periódico, “La Gazeta de Buenos Aires” un 2 de Junio de 1810, cuyo primer número se imprimió el 7 de ese mes y año, fecha en la que se recuerda “el Día del Periodista”.

Puso desde allí, límites al espíritu librecambista de la junta de Mayo, lo que se ve reflejado en su pensamiento escrito, desde ese mismo órgano: "El extranjero –dice Moreno- no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva..."

En la interpretación de algunos historiadores, éste puede haber sido uno de los hechos que lo enfrentaron a los “saavedristas”, quienes impusieron su postura política, enviándolo en misión a Inglaterra, “convencido por sus partidarios que temen por su vida” según expresa Pacho O´Donell en la obra “Pasiones” que comparte con Antonio Tarragó Ros.

Su mujer, Guadalupe Cuenca, le escribe cartas donde testimonia su amor y su tremendo vacío al sentirlo lejos, las que se acumulan en algún correo londinense porque Moreno había sido arrojado al mar, quizás con veneno en sus venas, 10 días antes de la última que se conoce, y que corresponde al 14 de Marzo de 1811.
Como se ve, hay fechas que se trascienden en los recuerdos.

Pero ésta en particular –en mi humilde interpretación- debe hacernos pensar acerca de cuánto nos queda todavía por hacer para cumplir los mandamientos que nos vienen desde los recuerdos a interpelar nuestra convicción de futuro común.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

Hundirse no es ahogarse

Paraná, 17 de septiembre de 2011.


Hace pocas horas, la Presidenta Cristina Fernández, acompañó a Estela de Carlotto, la que, en nombre de nuestras Abuelas de Plaza de Mayo, recibiera el reconocimiento merecido, demorado, justiciero, por su tarea en la búsqueda de los nietos apropiados, de los cuales 105 a esta altura, pueden dar testimonio de semejante tarea emprendida con desprendimiento y heroísmo.



En su alocución ante la UNESCO, la Presidenta hablo de la “superación de un momento muy trágico” que tuvo como protagonistas a las Abuelas, a las que reconoció el coraje de no buscar venganza, sino buscar nietos y, junto a ellos, verdad y justicia.
Al mismo tiempo, la Doctora Cristina Fernández, reivindicó para la Argentina ser reconocida como “un modelo de lo que debe ser un Estado de Derecho, respetuoso de la vigencia de los derechos humanos en forma irrestricta”, reconociendo que al lugar de la Argentina Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  (UNESCO por su sigla en inglés) no se “llegó fácilmente, fue un lugar al que se llegó pese a la atroz dictadura que el mundo recuerda”.
Entonces vuelan los recuerdos hacia el país del miedo y el “no te metas”, a los slogans de “derechos y humanos”, pasando por las bochornosas tardes del hambre y los movimientos sociales, las manifestaciones y los cacerolazos, las cuasi monedas y los desocupados… y uno se pregunta si habrá argentino que honestamente pueda discutir el tremendo avance que ha observado nuestro país desde esos lugares de los que, objetivamente, uno cree jamás podría salirse pacíficamente.
Las diferentes visiones que se pueden tener acerca del futuro argentino, no pueden ni deben ocultar el tremendo esfuerzo que hemos realizado TODOS en pos de obtener este presente que puede verse desde esa fase de derechos humanos, tanto como en lo económico, la presencia argentina en el mundo, etc.
Entiendo que haber buceado en nuestro pasado con un objetivo de paz, como lo hicieron Madres y Abuelas, se ha logrado lo que no lograron las revoluciones ni los perdones masivos, que solo con castigos para las víctimas.
Lograr una identidad de verdad y justicia sobre la cual basar, recién después, logros que la democracia necesitaba, toda vez que, como definía el sabio general, la ecuación cerraba con el capital al servicio de la economía y la economía al servicio del ser humano. Y nos estábamos acostumbrando a que fuera al revés.

De manera tal que hoy, recién después de haber logrado ese objetivo o de estar lográndolo, pueden verse los otros caminos abiertos. Amado Boudou, actual ministro de economía, cuando no habla de economía dice: “Un país donde aprender vuelve a tener sentido. Donde los chicos van contentos a la escuela con sus netbooks. Es un cambio que se verá en años! Cuando Néstor llegó, las palabras más usadas eran "q se vayan todos". Hoy en la calle se escucha "familia, amigos, vecinos, hermanos y amor".
No es poco lo avanzado, aunque también debe resonar en toda esa frase que puede tomarse como de satisfacción, “es un cambio que se verá en años”.
Si todavía falta esperar años, cuánto más habría que esperar en aquellos entonces… Una utopía pensar en que cada alumno tenga una netbook cuando los maestros estaban 5 meses sin cobrar, y cuando lo hacían recibían plata falsa.
Otra punta de esta realidad, más cercana a los resultados mensurables, los daba Roberto Feletti, actual viceministro de Economía: Apunta que la Deuda pública versus el PBI 2002: 166,4%. La actual Deuda pública versus el mismo coeficiente del PBI 2011: 45,9%, de los cuales la mitad es propio del sector público.
Como se ve, buceábamos hace muy pocos años, en la inmensidad de un río que iba poniéndose espeso, sin saber dónde quedaba la orilla, tapando con gritos de auxilio y molestándonos entre nosotros, no alcanzando a ver dónde estaba la salida o, mucho peor, habiéndonos auto convencido de que era imposible alcanzarla.

Hoy el camino es claro y, pase lo que pase políticamente –no ahora, que parece todo dicho, sino más adelante- hay logros que esa lucha por la identidad nos permitió vislumbrar, como dice el Himno, esos “laureles que supimos conseguir” y que podrían significar jubilaciones, asignaciones universales, beneficios para las empresas y los ciudadanos, mejoras en el confort a través del consumo, etc. que ya no tendrán retroceso.
Y mucho menos, esos derechos humanos que ahora sabemos perfectamente lo que quieren decir, traducidos en esas palomas blancas silenciosas que, rodando y rodando por Plaza de Mayo, nos demostraron que lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él.

Los fantasmas ajenos


Paraná, 13 de septiembre de 2011.

Hace muchos años, una amiga que profesaba cierto tipo de budismo (y así lo expreso en mi absoluta ignorancia acerca de esta filosofía o religión), adepto a la Soka Gakkai; sociedad internacional consagrada a la creación de valor de acuerdo a sus principios; me enseñó una publicación de Daisaku Ikeda, a la postre, actual presidente de dicha sociedad.

En ella, se cuenta la historia de un humilde granjero sordo y analfabeto, que por lo tanto, no podía escuchar la radio o televisión y no podía -por lo tanto- leer, ya que no sabía.

Vivía entonces en diálogo con la naturaleza, creando mejores cruzas de exquisitos citrus que él mismo había sembrado años antes, producto de lo cual había podido enviar a su único hijo a estudiar fuera de la ciudad primero y ahora, ya crecido, fuera del país.

Fruto de su inmenso y antiguo trabajo, el granjero había conseguido crear un tipo de citrus de extraordinario sabor que atrajo rápidamente el interés de los habitantes del pueblo cercano, por lo que compró un carro capaz de transportar los cajones de las abundantes cosechas que estaba consiguiendo y colocarlas en el mercado.

Asimismo, con una antigua receta, elaboraba finos dulces que también vendia en el pueblo. Los años pesaban en el cuerpo del anciano y ya no podía hacer su trabajo solo, por lo que recurrió al correo del pueblo para escribirle al hijo para que volviera a ayudarlo y así conseguir un mejor pasar para los dos.

Pronto volvió el hijo, que estaba estudiando economía, contando al anciano que en las alturas de donde venía, se auguraban tiempos difíciles, crisis imparables y una época de recesión que iban a sacudir al mundo.

“Hay que ahorrar y guardar para cuando venga la crisis” dijo entonces el anciano y se dispuso… a vender el carro. Producto de la ausencia del carro, ya no pudieron llevar los frutos al pueblo, se pudrieron los dulces y la bancarrota cayó sobre ellos sin remedio. Dijo entonces el anciano a su hijo: “Que verdades se dicen lejos de aquí, hijo. Estos son los tiempos de crisis que se decían allá lejos…”

Todo este prefacio, viene a cuento si tomamos como parámetro lo sucedido por estos días, donde las redes sociales se han visto sacudidas una y otra vez, sobre todo desde la desaparición de la niña Candela, por fantasmas con forma de determinados vehículos que la gente cree ver al mismo tiempo en Buenos Aires y en Victoria, en Concordia o en Salta, levantando chicos, sacando fotos de los niños en la salida de las escuelas.

Resulta ominoso ver cómo ciertos medios de comunicación y hasta ciertos hombres con responsabilidad política, alientan desde los falsos alertas el temor de la gente, que, gracias a Dios, sigue viviendo. Con más cuidado, es cierto, pero tranquilamente, yendo a su trabajo o disfrutando en familia.

Tanto los medios que aventuran este camino, como los que quieren representarnos, no deben olvidar que el individuo no puede realizarse a expensas de los demás o en conflicto con la realidad circundante, sino sólo mediante la valoración activa de las diferencias y de la singularidad.

Resulta llamativo que, a partir de un caso rodeado por la droga, la desintegración familiar, y rasgos de cierta contaminación cultural, creamos que es cierto que antes de recurrir a las autoridades, los medios de comunicación son los dueños de la justicia y hasta una tangente para actuar por encima y por afuera de las herramientas que nos hemos dado en democracia para asentar allí los principios de una sociedad de iguales.

Una a una se han caído esas imágenes de vehículos levantando chicos por la calle, pero se sigue insistiendo con el miedo como método para crear una sicosis sin raíz y sin razón.

Si, como dice Ikeda, “el propósito de la educación debería ser la felicidad duradera”, no se entiende muy bien de qué manera los habitantes de un pueblo educado y en crecimiento como el entrerriano, pueda seguir alimentando este tipo de fantasmas, los que terminantemente tenemos que despreciar y borrar de nuestra cercanía, para seguir siendo lo que somos.

Despreciemos esta contaminación cultural que viene desde fuera y veamos nuestra cercana realidad, que es mucho más tranquila que lo que nos quieren contagiar y mucho mejor será si seguimos poniendo cada uno, el granito de esfuerzo que requiere, precisamente, ser felices.

Que no nos quiten la esperanza, que no nos quiten la alegría

Pasado, presente. ¿Futuro?


Paraná, 7 de septiembre de 2011.

Hoy, la Presidenta estará en Entre Ríos, a través, nuevamente, de una video conferencia, esa parte del milagro tecnológico que va avanzando en nuestro país, no por la magia, ni el viento de cola, sino por la firme y azarosa caminata a paso largo que viene practicando nuestra vida argentina desde 2003 a la fecha.

Esta vez, será para poner en marcha el proceso que devolverá la dignidad al pueblo concepcionero a través de una nueva planta potabilizadora, luego de medio siglo de pedir y esperar. Y de no olvidar que, alguna vez, hacia 1991, producto de un “acuerdo” político, quedara en un cajón, para que durmiera el sueño de los justos, una licitación para estos mismos fines, lista para llamarse y transformar el entonces presente (lejano pasado ahora) de Concepción del Uruguay.

Habría que recordar y volver a recorrer aquel discurso ante la Legislatura de un Presidente devenido del incendio y motivo del voto de un escaso 22% de los argentinos, del incendio de la democracia en 2001 con el “que se vayan todos”, Kosteki y Santillán y una frustrada segunda vuelta que ya no tuvo más oportunidades. Néstor Kirchner nos marcaba entonces un camino que todavía tenemos que recorrer con dignidad y mucho esfuerzo.

La historia va pasando y pisando recuerdos que nos duelen, memorias que debemos revivir, como nos enseñaba don Alfredo “recuerdos que queman y memorias que engrandecen” y desde aquel esperanzado voto positivo, lleno de desocupados y hambrientos, desesperanzados y expectativas que hasta los que soñábamos ese país, no creíamos que pudiera llegar tan lejos, tan profundo.

Aquel 25 de mayo de 2003, un –para muchos- desconocido “pingüino”, decía en su discurso inaugural: “Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política esta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro. No debemos ni podemos conformarnos los argentinos con haber elegido un nuevo gobierno. No debe la dirigencia política agotar su programa en la obtención de un triunfo electoral. Sino que por el contrario, de lo que se trata es de cambiar los paradigmas desde los que se analiza el éxito o el fracaso de una dirigencia y de un país”.

Resultado de los tiempos pasados, incluso muy recientemente, hay muchos que no lo escucharon y muchos otros, lo han olvidado. Se necesita también un profundo ejercicio de análisis, para ver el camino recorrido y para acordarnos claramente cada paso que damos: “Basta ver como los países más desarrollados protegen a sus trabajadores, a sus industrias y a sus productores. Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo”, nos decía Kirchner.

Los que hablan de “viento de cola” han hecho a un lado la seguridad del camino que se emprendía en base a la igualación para arriba, de la inclusión y la devolución de derechos, como el que mañana, nos regalará a los entrerrianos la Presidenta en una nueva visita a la Provincia.

“Acortando los plazos, -apuntaba- el Estado se incorporará urgentemente como sujeto económico activo, apuntando a la terminación de las obras públicas inconclusas, la generación de trabajo genuino y la fuerte inversión en nuevas obras. No se tratará de obras faraónicas, apuntaremos más a cubrir las necesidades de vivienda y de infraestructura en sectores críticos para mejorar la calidad de vida y a perfilar un país más competitivo, distribuyendo la inversión con criterio federal y desarrollando nuestro perfil productivo”.

Es así. A medida que nos vamos acercando a la próxima meta democrática, recordar estas cosas nos deben hacer pensar, en todo caso, cuáles son los comportamientos de cada uno de los postulantes a los distintos cargos, cuáles sus paradigmas, cual su proyecto de país, de provincia o de ciudad.

Pueden ser verdad en parte, ciertas estadísticas de lo que todavía falta hacer. Muy probablemente, al hablar solo de lo hecho, daría lugar a pensar que no falta nada o que hay, en el pensamiento de los gobiernos, una certeza de que hay que sentarse a festejar.

Como se ve, redoblar el esfuerzo implica el remedio para esas recetas vacías, muchas veces firmadas “de ojito”, que algunos parecen tener y que jamás pudieron concretar cuando tuvieron la oportunidad.

En cambio, recordar qué pensábamos como proyecto cuando todo era humo de incendio, nos devolverá la certeza de que juntos, podemos.